martes, 29 de diciembre de 2015

SEMANA TRÁGICA DE BARCELONA 1909

Tras el desastre del 98, a España sólo le quedan Ceuta, Melilla  y  algunas  pequeñas zonas del norte de África. Aunque en el país se vive un ambiente de rechazo  a  las aventuras coloniales, se ve forzado  en la conferencia internacional de Algeciras de 1906 a asumir su responsabilidad internacional de control en la zona de influencia en torno a Ceuta y Melilla, incluida la región del Rif y a incrementar la inversión en sus minas.








 A comienzos de 1909 las tribus rifeñas,  que llevan varios meses acosando a los mineros españoles, matan a varios de ellos, por lo que el gobierno de Maura moviliza entonces a 20000 reservistas para tomar represalias contra los insurgentes.

Los reservistas que son soldados que ya han hecho el servicio militar y muchos de ellos son ya padres de familia embarcan en Barcelona. Su movilización provoca la protesta espontánea de sus mujeres que logran impedir el embarque. La noticia corre por ciudad y hace estallar la ira popular donde anarquistas, socialistas y republicanos  convocan una huelga general.

El 27 de julio las tribus rifeñas atacan  por sorpresa las fuerzas españolas cerca de Melilla  en el conocido como Barranco del Lobo donde mueren varios soldados y oficiales durante la emboscada por lo que  la indignación general convierte la huelga en una insurrección. Se levantan barricadas y se queman y saquean edificios religiosos, el motín de Barcelona dura una semana ( 26 de julio- 2 de agosto 1909).

El gobierno de Maura declara el estado de guerra  en la ciudad y ordena  al ejército sofocar la revuelta. La semana trágica se salda con 113 muertos, de ellos 104 son civiles y 9 militares.
Una vez sofocado el motín se producen 2000 detenidos, cinco son condenados a muerte por los tribunales militares, entre ellos se encuentra el pedagogo anarquista Ferrer y Guardia al que el gobierno acusa de haber inducido a la rebelión .


                                                             Imagen original aquí


Tras el fusilamiento de Ferrer, la izquierda europea y americana, que le considera un mártir del pensamiento libre, organiza una intensa campaña de protesta internacional  contra el gobierno español.

En España los liberales que en este momento habían apoyado al gobierno deciden sumarse al frente antimaurista  ya existente formado por republicanos, socialistas y anarquistas y organizan manifestaciones por todo el país pidiendo la dimisión de Maura.
El rey Alfonso XIII cede ante la presión, le retira su apoyo a Maura y llama a los liberales para formar nuevo gobierno.

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